
Marketing online
¿Debe mi empresa aparecer en redes sociales?
La respuesta corta es que no necesariamente. Y hay un caso en el que la respuesta es directamente no: más vale no tener perfil que tener uno abandonado.
Leer artículoEl dinero en Google Ads no se pierde por pagar caro el clic: se pierde por pagar clics de gente que nunca iba a comprar. Con presupuesto pequeño, la puntería tiene que ser estrecha desde el primer día.

Este artículo explica cómo sacarle partido a una campaña con presupuesto pequeño. Si prefieres que la llevemos nosotros, es lo que hacemos en campañas de Google Ads.
Con un presupuesto pequeño se puede anunciar una empresa en Google y que salga a cuenta. Pero solo con una condición: renunciar a casi todo.
El dinero en Google Ads no se pierde por pagar caro el clic. Se pierde por pagar clics de gente que nunca iba a comprar.
Una empresa con poco presupuesto entra, activa las opciones que vienen recomendadas y deja que la campaña se muestre a todo el que busque algo remotamente parecido. En dos semanas se ha gastado el mes en visitas de personas que buscaban información, o el trabajo que hace, o cómo hacerlo ellas mismas.
Con presupuesto grande eso se corrige sobre la marcha, porque hay datos de sobra. Con presupuesto pequeño no da tiempo: cuanto menos dinero tienes, más estrecha tiene que ser la puntería desde el primer día.
Conviene entender esto porque cambia dónde se pone el esfuerzo. Google no ordena los anuncios solo por lo que ofrece cada uno: combina la puja con la calidad prevista del anuncio y de la página a la que lleva.
La consecuencia práctica es buena noticia para quien tiene poco presupuesto: un anuncio muy pertinente que lleva a una página que responde puede salir por encima de otro que paga más. Trabajar la página de destino sale más barato que subir la puja, y el efecto dura.
No en abstracto. Qué escribe esa persona en el buscador cuando tiene el problema que tú resuelves. No es lo mismo «software de gestión» —que busca medio mundo por curiosidad— que «programa para gestionar partes de trabajo», que lo busca alguien con el problema encima.
El error más caro y el más frecuente: llevar todos los anuncios a la portada. Si alguien busca una cosa concreta, tiene que aterrizar en la página de esa cosa concreta, con la información que buscaba y una forma clara de contactar. Mandarlo a la portada a que se busque la vida es pagar por una visita y tirarla.
Sin medición de conversiones, una campaña es un gasto a ciegas. Y «conversión» no es una visita: es un formulario enviado, una llamada desde el móvil o un pedido. Si no está configurado antes de arrancar, los primeros datos —los que más caros salen— no sirven para nada.
Por defecto, tu anuncio se enseña ante búsquedas «parecidas» a las tuyas, y ese parecido es generoso. Dos remedios:
Si trabajas en la Región de Murcia, no pagues clics de Canarias. Y ajusta el radio de verdad: la opción por defecto suele incluir a quien «muestra interés» en tu zona, aunque esté en otra.
Lo mismo con el horario: si nadie coge el teléfono los domingos y tu conversión es una llamada, no pagues anuncios los domingos.
Google ofrece varias redes en el mismo sitio: resultados de búsqueda, banners en otras webs, YouTube. Con presupuesto pequeño, la red de display se come el dinero rapidísimo con muchas visitas de poquísima intención.
Empieza solo por búsqueda, que es donde la persona ya está buscando lo que vendes, y no amplíes hasta que eso funcione.
No hay una cifra universal, pero sí una forma de calcularla. Mira el coste por clic aproximado de tus términos, estima cuántos clics necesitas para conseguir un contacto —al principio, cuenta con bastantes— y cuántos contactos necesitas para cerrar una venta. Multiplica.
Si el resultado supera lo que puedes poner al mes, la conclusión no es «pongo la mitad»: es que ese término no es tu batalla y hay que buscar uno más específico y más barato, o invertir en posicionamiento, que tarda más pero no se apaga cuando dejas de pagar.
Vale la pena decirlo, porque no siempre encaja:
Se plantea a menudo como o lo uno o lo otro, y en realidad hacen cosas distintas en tiempos distintos. Los anuncios traen visitas mañana y se paran el día que dejas de pagar. El posicionamiento tarda meses y luego sostiene solo.
Lo razonable en una pyme es usar los anuncios para arrancar y para las temporadas fuertes, mientras el trabajo de fondo va cogiendo tracción. Y hay un efecto secundario útil: las campañas te dicen en semanas qué palabras convierten, y esa información es exactamente la que orienta el trabajo de posicionamiento, que de otro modo tardaría meses en descubrirse.
Si quieres una opinión sobre si tu caso da para campaña, cuéntanoslo. Cuando el presupuesto no da para competir por tus términos, preferimos decirlo antes que gastarlo.
Publicado en septiembre de 2015. Revisado y reescrito en agosto de 2026.