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Seis cosas que decidir antes de montar tu tienda online

Montar una tienda online es fácil. Montar una que venda y que dentro de tres años siga siendo manejable es otra cosa, y casi todo se decide antes de la primera línea de código.

Catálogo de una tienda online abierto a la vez en un móvil y en una tableta

Este artículo repasa lo que hay que decidir antes de montar una tienda online. Si prefieres contarnos tu caso directamente, esto es lo que hacemos en desarrollo de tiendas online.

Montar una tienda online es fácil. Montar una que venda y que dentro de tres años siga siendo manejable es otra cosa, y casi todo se decide antes de la primera línea de código.

Estas son las seis decisiones que más condicionan el resultado, por orden de lo caro que sale equivocarse.

1. La plataforma: ¿la tienda es tuya o la alquilas?

Hay dos caminos y conviene saber en cuál te metes.

Plataformas de alquiler como Shopify, Wix o Squarespace: pagas una cuota mensual y te dan la tienda montada. Empiezas rápido, no piensas en servidores y el soporte lo lleva el proveedor.

Plataformas propias como PrestaShop o WooCommerce: el software se instala en tu alojamiento. Cuesta más arrancar y a cambio la tienda es tuya.

La diferencia que importa aparece el día que quieres cambiar. Con una plataforma de alquiler puedes exportar tus productos, tus fotos y tus textos, pero no puedes llevarte la tienda: te llevas los contenidos y vuelves a empezar en otro sitio. Con una plataforma propia te llevas el conjunto, base de datos incluida.

Eso no convierte al alquiler en mala opción. Para un catálogo pequeño y un negocio que quiere probar, suele ser lo sensato. Pero merece la pena decidirlo sabiéndolo, y no descubrirlo tres años después.

Persona comprando en una tienda online desde un portátil, con la tarjeta de crédito en la mano
Lo que decides al elegir plataforma no es el diseño: es de quién será la tienda dentro de tres años.

2. Quién va a mantener el catálogo

Esta es la pregunta que hunde más tiendas y casi nunca aparece en el presupuesto. Una tienda de doscientas referencias con tallas, colores y stock no se mantiene sola: alguien tiene que dar de alta productos, cambiar precios, subir fotos y ajustar existencias.

Si esa persona no existe, hay dos salidas:

  • Conectar la tienda con el programa que ya usas. Si el stock y los precios viven en tu ERP o en tu TPV, lo lógico es que la tienda los lea de ahí en lugar de que alguien los teclee dos veces. Es exactamente para lo que sirven los conectores entre sistemas.
  • Reducir el catálogo. Cien productos bien puestos venden más que mil a medias.

3. Los pagos, y lo que se llevan

Necesitas al menos dos formas de pago: tarjeta y alguna alternativa. Al comparar pasarelas, mira tres cosas más allá de la comisión:

  • Cuándo cobras. Hay pasarelas que liquidan al día siguiente y otras que retienen una o dos semanas. Con margen ajustado, eso es tesorería.
  • Qué pasa con las devoluciones y las reclamaciones. Quién decide, en cuánto tiempo y a costa de quién.
  • Si el pago se hace dentro de tu tienda o fuera. Salir a otra web a pagar pierde ventas, aunque sea seguro.

Y una que se olvida: la autenticación reforzada es obligatoria en los pagos con tarjeta en Europa. Si tu pasarela no la implementa bien, verás carritos abandonados en el último paso sin entender por qué.

4. Los envíos: donde se va el margen

Es la parte menos glamurosa y la que más veces convierte una tienda rentable en una que no lo es. Antes de publicar precios, ten resuelto:

  • Cuánto pesa y cuánto ocupa cada producto de verdad, con embalaje.
  • Qué tarifas reales tienes con el transportista, por zonas.
  • Si vas a ofrecer envío gratis a partir de cierto importe, y si ese importe cubre el coste.
  • Quién paga la devolución. La ley te obliga a aceptarla; no te obliga a pagar tú el porte de vuelta, siempre que lo hayas informado antes con claridad.

5. Lo legal, que no es opcional

Vender online en España tiene obligaciones concretas, y son de las que se comprueban con solo mirar la web:

  • Catorce días naturales de desistimiento desde que el cliente recibe el pedido, sin tener que dar motivos. Hay excepciones —productos personalizados, perecederos, contenido digital descargado— pero son eso, excepciones.
  • Identificación de la empresa visible: denominación, CIF, domicilio y forma de contacto.
  • Condiciones de venta y política de privacidad accesibles antes de comprar, no después.
  • Consentimiento real para las cookies, con la opción de rechazar tan fácil como la de aceptar.
  • Precios con impuestos incluidos y gastos de envío informados antes del último paso.

Nada de esto es caro de cumplir. Sale caro no cumplirlo.

6. Qué pasa el día después de publicarla

Una tienda recién publicada no vende, porque no la conoce nadie. Ese es el punto en el que muchos proyectos se paran, después de haber gastado todo el presupuesto en montarla.

Conviene reservar parte del presupuesto para lo que viene después:

  • Que te encuentren. Las fichas de producto son las páginas que traen tráfico, y escribir descripciones propias en lugar de copiar la del fabricante es la mitad del trabajo de posicionamiento.
  • Campañas de pago mientras el posicionamiento arranca, que tarda meses. De eso va la publicidad en Google.
  • Mantenimiento. Una tienda gestiona pagos y datos personales: es lo último del sitio que puede quedarse sin actualizar. Lo vemos en mantenimiento web.

PrestaShop o WooCommerce, si vas a plataforma propia

La respuesta corta: depende de dónde esté el peso del proyecto.

WooCommerce es un añadido sobre WordPress. Encaja cuando la tienda convive con una web de contenidos —blog, servicios, presentación de empresa— y el catálogo no es enorme. Todo se gestiona desde el mismo panel.

PrestaShop nació para vender. Encaja cuando el catálogo es grande, con muchas combinaciones, varios almacenes o reglas de precio por cliente. Trae de serie lo que en WooCommerce hay que añadir con extensiones.

Lo que no debería decidirlo es cuál conoce mejor quien te hace el presupuesto. Pregunta por qué, y que la respuesta hable de tu catálogo.

Por dónde empezar

Antes de mirar plataformas, contesta a dos cosas por escrito: cuántas referencias vas a tener dentro de un año y quién las va a mantener. Con esas dos respuestas, la mitad de las decisiones de este artículo se toman solas.

Si quieres, cuéntanos qué vendes y te decimos qué encaja. Cuando lo tuyo se resuelve con una plataforma de alquiler más barata que un desarrollo, también lo decimos.

Publicado en octubre de 2015. Revisado y reescrito en agosto de 2026.